PTI Biobío Centro impulsó seminario que abordó la adaptación de los berries a los cambios actuales

“Adaptación de los Berries a los cambios actuales” fue el nombre del seminario que impulsó el PTI Berries Biobío Centro, iniciativa cofinanciada y administrada por CODESSER, el cual se desarrolló en dependencias del hotel Diego de Almagro, en la ciudad de Los Ángeles.

La jornada albergó a más de 70 productores pertenecientes al programa, estudiantes y personas vinculadas al área y contó con seis importantes expositores que abordaron temas como el recurso hídrico y la utilización de plásticos en la producción de berries.

Diego Rivera es profesor titular del Departamento de Recursos Hídricos de la Universidad de Concepción e investigador principal del Centro Fondart de Recursos para la Hidrocultura y la Minería, quien habló sobre el cambio climático y la producción agrícola.

Al respecto, explicó que durante los próximos años se debería registrar una disminución en las precipitaciones tanto en la zona central como en la centro sur, además de un aumento en las temperaturas.

“Esto tiene efectos desde el punto de vista agronómico, de la escasez del agua pero también desde el punto de vista del crecimiento, especialmente de los berries, porque el aumento en la temperatura media no implica que las temperaturas máximas y mínimas se muevan de la misma manera”, sostuvo Rivera.

El profesional sostuvo que –más allá de los cambios en las precipitaciones y temperatura- será necesario brindarle la debida importancia a lo que es el manejo dentro del predio ya que todas estas consideraciones se pueden corregir dentro del proceso productivo, a través de buena información, sistema de monitoreo y un manejo adecuado de las condiciones climáticas.

Eduardo Holzapfel es investigador del Centro de Recursos Hídricos de la Agricultura y la Minería de la Universidad de Concepción y profesor de la Facultad de Ingeniería Agrícola y expuso sobre la importancia del adecuado manejo del agua en los berries.

En este contexto, expresó que la agricultura requiere el uso adecuado de los recursos hídricos y que piensan en cómo optimizarlos y en cuánta agua colocar para lograr obtener una mejor producción. “Creo que es importante conocer cuáles son las disponibilidades que tenemos, hacia dónde queremos ir, cuánta agua requerirá la zona de arándanos en Biobío, cuáles son los potenciales desarrollos que existen, tenemos que estudiarlo y saber bien que va a suceder; por lo tanto, la disponibilidad de agua es muy importante para conocer hacia dónde vamos a caminar y cuáles son los niveles de producción que vamos a tener en la cuenca”, expresó el profesional.

A ello, agregó que el riego dependerá de la zona de producción y será necesario tener presente que los diseños de los sistemas de riego estén adecuados a los tipos de suelo y considerar, además, que el diseño y manejo de los sistemas de riego estén asociados con la planta, el suelo y la demanda.

En este contexto, sostuvo que “si vamos a tener condiciones de restricción hídrica, tendremos que disminuir, a lo mejor, los niveles de agua aplicada pero vamos a tener que hacerlo de forma que sea óptimo desde el punto de vista de la planta y desde el punto de vista del recurso que tenemos disponible”, sostuvo Holzapfel.

El gestor tecnológico del Centro de Investigación de Polímeros Avanzados (CIPA); Hellio Castellón, expuso sobre la utilización del plástico como protección de los cultivos de arándanos y berries; al respecto, sostuvo que existe una investigación importante realizada en Chile a fin de mejorar tecnológicamente los cultivos de arándanos y que implica el uso de diversos tipos de plásticos en la producción.

“Cuando a las plantas se les da las mejores condiciones para su desarrollo, desde el punto de vista fisiológico, el desarrollo de las plantas llega a sorprendernos ya que ellas, genéticamente, tienen un potencial que no logra desarrollarse plenamente cuando las condiciones de desarrollo de ellas son adversas”, explicó Castellón.

De igual forma, agregó que si un productor logra entregarle mejores condiciones de desarrollo, utilizando la cantidad de agua necesaria, los nutrientes que requiere, brindándole la protección contra los factores medioambientales y la posibilidad de que esté protegida de factores nocivos como las plagas, los resultados que podrían obtener serían sorprendentes.

“Todas las plantas tienen un potencial genético que no se desarrolla plenamente cuando las condiciones de cultivo no son las mejores; con los plásticos podemos brindarles esas condiciones favorables para que puedan desarrollarse tanto en estación como fuera de estación, lo cual es muy importante”, explicó el gestor tecnológico.

Asimismo, explicó que el uso de plásticos permite adelantar los periodos de desarrollo de las plantas; ello implica que un productor podría adelantarse un tiempo importante, lo que se traduce en una oportunidad de colocar sus arándanos en los mercados de extranjeros en momentos donde otros competidores no están en capacidad de entrar.

En este sentido, precisó que su uso permite crear un microclima con el cual se pueden lograr mejores condiciones de temperatura, por ejemplo; en este sentido, es factible mejorar la temperatura en unos cuatro grados con respecto a la exterior y si se climatiza, se puede mejorar la condición ideal para el desarrollo de la planta, dependiendo de lo que se quiera conseguir.

La jefa de División de Asistencia Técnica de la Unidad de Desarrollo Tecnológico de la Universidad de Concepción, Carla Pérez, enfocó su exposición en la importancia de la economía circular y el uso de enmendadores en el suelo.

“Los suelos en Chile están bastante degradados y también son el sustento de toda la capacidad productiva que pueda tener el país. Por lo tanto, es una preocupación y tenemos que nutrirlo, tenemos que alimentarlo y la mejor forma de alimentarlo es a través del aporte de materia orgánica”, relató Pérez.

En este sentido, sostuvo que existen muchas industrias que, dentro de sus residuos, tienen materias orgánicas que pueden ser utilizadas y mejoradas, a modo de incorporarlas al suelo para que éste recupere sus capacidades productivas o sea lo más óptimo posible.

Asimismo, explicó que cualquier tipo de residuo orgánico puede ser utilizado para ello; “pueden ser podas, rastrojos, cuescos, cualquier tipo de biomasa que quede disponible la puedo utilizar, procesas, moler. En una de esas, la puedo transformar en otro producto o aglomerar de otra forma y después incorporarla a los suelos.

“La variedad es muy amplia; hay que conocerlos y conocer cada tipo de cultivo e industria a fin de identificar qué es lo que se puede ocupar para beneficio propio. En la medida en que se van utilizando, los suelos se van desgastando, la materia orgánica se va consumiendo y su PH va cambiando, también su granulometría; entonces el parte de esto vendrá a reestablecer esa forma que naturalmente debieran tener”, relató jefa de División de Asistencia Técnica de la Unidad de Desarrollo Tecnológico de la Universidad de Concepción.

Un aspecto importante abordado durante el desarrollo del seminario fueron las enfermedades asociadas a los berries, exposición a cargo del Ingeniero Agrónomo y miembro del departamento de Fitopatología de la Universidad de la Frontera, Jaime Guerrero.

“Dentro del concepto de fitosanidad aparecen las enfermedades; dentro de ellas, no hay grandes variaciones. Dentro de las más prevalentes en arándanos todas ellas son importantes en distintos grados y con variaciones en los productos y las variedades; entonces, no es posible establecer una única generalidad”, relató Guerrero.

Lo que sí es posible establecer, sostuvo, es que se están produciendo algunos cambios de ciclos y del aumento de la incidencia y la intensidad de algunas enfermedades, sobre todo en aquellas de post cosecha y que están asociadas a la madera. Otro aspecto interesante, agregó, es que se está iniciando un proceso de aproximación a un manejo integrado más racional, más razonado y con la utilización de insumos menos tóxicos.

Dentro de los avances más notables en materia de enfermedades asociadas a los arándanos, es que es posible manejarlas con sistema integrado e incorporando fungicidas de origen biológico o de extractos de plantas; también, estimulando sus mecanismos de defensa.

Un aspecto importante en la producción y cultivo de berries es el uso de la tecnología; en esta oportunidad, el encargado del programa de Agricultura y Precisión del INIA, Stanley Best, invitó a los asistentes a utilizarla de manera efectiva y eficiente.

En la producción de berries, “la tecnología es simple; por ejemplo, si tengo que regar debo tener algún dato que me diga que diga que necesito hacerlo y, después, que me diga si fue bueno o malo, si le eché mucho o poco. Hoy, todo eso es en función de una intuición”, expresó Best.

En este ámbito, expresó que lo que hay que mejorar es entender un poco más el cultivo y mejorar la brecha de conocimientos en el cultivo para abordar el problema productivo adecuadamente; es decir, “entender cómo funciona la planta en términos de su fisiología, la extracción de nutrientes, todo eso que me permita entender que realmente necesito un dato”.

Para ello, finalizó, es necesario ir incorporando equipamiento e instrumentos que le permitan al productor estar alerta para realizar una acción.